PADDLE SURF ¡UN DEPORTE PARA PRACTICAR EN FAMILIA!

PADDLE SURF ¡UN DEPORTE PARA PRACTICAR EN FAMILIA!

 

Ha llegado el verano del 2020 y tras meses confinados, privados de libertad intentando controlar esta pandemia mundial que nos ha traído el COVID-19, lo que queremos es aire, agua, emociones y disfrutar mucho. Y eso es lo que vamos a hacer este verano.

El Paddlesurf o SUP (Stand Up Paddle) es el deporte acuático de moda y es tan fácil de practicar que hasta yo, no muy amigo de los deportes, me estoy enganchando. Es como ir de compras por la gran avenida de una ciudad, mirando a la derecha jal! mirando a la izquierda jal!, pero en vez de escaparates llenos de cosas monas, pues miras al inmenso horizonte del mar, y el “jal!” simboliza la entrada del remo en el agua mientras trabajas triceps, biceps y algo de flanco.
Y todo eso es como que relaja mogollón y te hace hasta entrar en un estado súper guay a lo mindfulness.
¿Os ha quedado claro que es el Paddlesurf?
¿No?
Ok, pues empiezo desde cero.

Su origen se dice que está en los polinesios (si es así como se llaman los de las Islas Polinesias) que utilizaban barcas muy estrechas para ir a pescar y sobre ellas iban de pie ayudándose de un remo. Algún americano surfero mono, pero tirando a vago, debió verlo y le explotó la cabeza.
Así que empezó a practicarse por los surferos, primero de América y luego de todo el mundo, como una variante del surf.
Hoy en día sus variantes son travesía, surf, race, fitness… y la que le va más a mi estilo, y según mi hermano surfero, la variante de la morsa tibetana.
Pero oye, que en nada le cojo el truco y empiezo a ganar premios. Ya verás.

Lo más guay y lo que más anima a practicar SUP es que es muy, muy fácil de aprender y que puede practicarse tengas la edad que tengas y, lo más importante, no hace falta estar fit y tener sixpack (no es igual de estético a la vista de los espectadores que desde la orilla te miran, pero oye, que la belleza está en el interior).
Llegar a dominarlo es más sencillo y rápido que cualquier otro deporte de deslizamiento ya sea acuático o terrestre, y la gran mayoría de personas consiguen ponerse de pie desde el primer día (yo no estoy en ese grupo) y le cogen el truquillo al remo para avanzar sin demasiado esfuerzo.

Se puede practicar solo, en pareja o en familia y eso es lo que más me gusta del Paddle. Por lo que este es un factor a tener en cuenta a la hora de elegir el tamaño de tabla ideal.

Gracias a nuestra cuenta de Instagram el equipo súper majo de Bluefin nos ha enviado su Cruise Tandem de 15 pies, que viene a ser en nuestro país unos 4 metros y medio. Claaaroo y es que cuando estábamos hablando sobre qué tabla sería la perfecta para nosotros, lo primero que les dejé claro es mi altura, 195, y mi peso, xxx, y por supuesto que nos apetecía practicarlo en familia. Y fíjate tú que aun sabiendo que nos mandaban una grande, flipé al ponerla de pie a mi lado. Es la cosa más alta que he tenido en mi vidaaaaaaaaaa!

La primera vez en la tabla de Paddle Surf

La tabla vino con todo un súper kit de remos, bolsa para guardarla, la cosa para atártela al pie, dos sillas para convertirla en Kayak y hasta un hinchador para que no tuviéramos que ir a buscar el nuestro al garaje, flipa con la comodidad.
Por lo que pude observar, hincharla es súper fácil y en unos 20 minutos ya la teníamos lista.

Esa noche junté a la familia en el sillón después de cenar y les dije que aunque yo hubiera nacido ya sabiéndolo casi todo, para ellos, Daddy y los niños, era muy importante aprender a hacer SUP. Así que vimos varios videos de este hombre súper majo y nos fuimos a la cama considerándonos SUPeros de los de nivel Pro. Yo hasta soñé que me llamaban de una academia de la Polinesia para ir a hacer alguna Master Class a los pescadores jóvenes de allí.

 

A la mañana siguiente madrugamos, como buenos deportistas de élite, para practicar el que ya es, sin duda, nuestro deporte favorito del mundo mundial. Llamé a mi hermano Javi, que tiene muchos años de experiencia con las olas, para que nos hiciera alguna foto que inmortalizara el momento, y a la playa que nos fuimos.

Hombre, y ahora me voy a poner serio y sincero, fácil, fácil no es. Algo nos costó mantener el equilibrio y alguna caída hubo, pero nunca por mi culpa, que quede claro. Lo importante de esa primera vez es que a los niños les flipó, y a Daddy, que hasta ese momento pensaba que era un capricho mío más de algo que estaba de moda, terminó diciendo que le había encantado y que quería volver a salir.

Y enganchados ya a la tabla, al día siguiente volvimos a salir, esta vez por la tarde y ya sin el estrés de la primera vez, y aún sin ponernos de pie, nos lo pasamos genial y disfrutamos mucho con los niños.
Siempre pienso que estos momentos en familia son los típicos que Álvaro y Carmen recordaran cuando sean mayores. Creo que mi mayor misión como padre es crearles grandes recuerdos para que siempre que miren hacia atrás vean y respiren felicidad y risas.

Y a lo importante, ¿Qué opinamos de la tabla?

Pues que es maravillosa. Súper rígida, súper estable, súper bonita. Nos encanta. Os dejo datos técnicos para los que quieran saber más cosas. Os los contaría yo pero es que esas cosas me dan mucha pereza y me entra el sueño.

ESL Bluefin SUP Board Construction

Y ya veréis como muy pronto en nuestro Instagram me veis de pie haciendo virguerías con la tabla.

VACACIONES EN EL RESORT ALANNIA COSTA BLANCA

VACACIONES EN EL RESORT ALANNIA COSTA BLANCA

La verdad, no hemos viajado mucho con nuestros hijos. Siempre que se plantea una oportunidad digo lo mismo, ¡aún son pequeños y ni van a disfrutar ellos ni vamos a disfrutar nosotros, así que para eso no me gasto el dinero!. Y como el viaje anual a EEUU a ver a los abuelos (y que pagan ellos para ver a sus nietos) nos quita la espinita de sentirnos familia chupipandi viajera, pues el resto del año hacemos planes sencillos y muy de estar por casa.

El año pasado fue el primero que hicimos algo diferente, alquilamos una autocaravana en Septiembre y nos fuimos 5 días a recorrer Tarragona y parte de Catalunya. Fue una experiencia maravillosa que quisimos repetir este año, pero a la hora de mirar fechas (queríamos Julio o Agosto) y kilómetros se nos iba totalmente de presupuesto. Mil y pico euros una semana de autocaravana para ir a recorrer Asturias y los Picos de Europa.

Desechamos el plan con mucha pena y comenzamos a mirar planes más económicos. A Daddy le daba igual no hacer nada, vivimos en la playa y tenemos piscina, así que él perfectamente podía pasar sus vacaciones en casa como siempre. El problema era yo, siempre soy yo, que después de 6 meses encerrado con los niños 24 horas en casa, necesitaba salir, respirar otros aires, despejarme y clamar a otros cielos mis ansias y penas…

Pues pollo al canto. La que se lió. Los que nos seguís en Instagram ya visteis que hubo pelea, bronca, 4 días sin hablar a mi señor esposo, reconciliación y un final esperado, que por supuesto fue, salirme con la mía.

El lugar elegido fue el Alannia Resort Costa Blanca. Y basamos nuestra elección sobre todo pensando en Álvaro y Carmen. Tenía una necesidad absoluta de que no se aburrieran ni un minuto, que tuvieran actividades todo el día y que eso se tradujera en mi paz, en mi descanso y en mi desconexión postpandémica.

Nuestro presupuesto nos dio para un Bungalow normalito y cuatro noches por un total de 560 euros. Bastante aceptable en temporada alta.

Claroooo, y como buen instagramer, anuncié nuestra llegada al departamento de marketing del lugar, en plan, oye que somos una familia súper mona y divertida…, y sorprendentemente conseguimos un upgrade de Bungalow, un desayuno de despedida el último día, unos sombreros de paja, una sesión de spa y dos horas de cama balinesa.

Como somos muy de pueblo, a nosotros estas cosas nos hace sentirnos como majarash y lo apreciamos y disfrutamos mogollón.

Hay que pensar que a este tipo de Resorts, por lo general, solo van instagramers pijas heterosexuales, rubias o morenas, pero eso sí, con pelazo largo y ondas perfectas y que tienen mogollón de hijos con flequillos que rozan la perfección. Así que de repente, que hagan un upgrade a una familia como la nuestra es todo un UPA Dance en nuestra sociedad.

El Alannia Resort Costa Blanca está situado en Crevillente, en la provincia de Alicante y cuenta con más de 1000 parcelas y más de 200 bungalows.

Tiene dos piscinas enormes, la Tropical, con los toboganes como principal atracción, y otra más tranquila, la Tahití, con camas balinesas bordeando toda la zona de agua.

Las dos muy chulas, muy cuidadas y con mucho personal.

Llegamos al Resort un martes caluroso de Agosto. El bungalow nos encantó y nos enamoró a primera vista. Todo super limpio y bien organizado, una cocina con todo lo necesario para subsistir (nevera, lavavajillas, microondas, vitro cerámica) aire acondicionado en el salón y en la habitación principal y con un pequeño jardincito con una mesa para cenar por las noches. Imaginaos Álvaro y Carmen, flipando con todo y con estar viviendo una aventura súper emocionante. Vaciamos el coche, deshicimos las maletas, llenamos la nevera, enchufé la Thermomix y nos fuimos a refrescarnos e inaugurar las merecidas vacaciones.

Por tema Covid en las piscinas había que reservar turno, pero decir que en ningún momento durante nuestra estancia tuvimos problemas para ir a ninguna de ellas cuando nosotros queríamos. Los aforos no se llenaban, así que haciendo la cola al final entrabas siempre. Y cada dos horas desalojaban todo para desinfectar.

En las piscinas nunca falta la animación del Resort, y aunque a mí a veces me estresara un poco no tener un momento de tranquilidad sin megáfonos ni altavoces, la verdad es que para los niños y la gente tipo mi marido es muy  entretenido. Daddy podía estar durmiendo plácidamente en la tumbona que si empezaba la música del aquagym pegaba un salto y se empezaba a menear así tipo poseído.

También por las noches siempre hay animación en la plaza central y hacen que los niños participen en los bailes y en los espectáculos, así que mis hijos que son muy artistas pues emocionados y encantados.

Todos los días comimos y cenamos en nuestro bungalow súper a gustito. Ya sabéis que a mí me gusta cocinar y me organicé menús rápidos y sencillos para todos así que eso fue un ahorro.

Fueron cuatro días fantásticos donde pudimos desconectar. Lo pasamos muy bien, sobre todo yo en los toboganes soltando la adrenalina acumulada durante la cuarentena, hehehe, y repetiríamos con los ojos cerrados. Solo tuvimos una mala experiencia en el spa, que no viene al cuento, pero decir que todo lo demás nos gustó mucho y lo súper recomendamos a familias con hijos a los que les gusta el agua. Os juro que a veces, tumbado en la cama balinesa, parecía que estábamos en el Caribe, y noooo, estábamos en Crevillente!.